28 Ago Festival Gabo 2026 puso en el centro la salud y seguridad de los periodistas
El bienestar físico y emocional de quienes ejercen el periodismo dejó de ser un asunto privado para convertirse en una condición fundamental para garantizar el derecho de la sociedad a estar informada.
urante el Festival Gabo 2026, especialistas, periodistas y responsables de medios de comunicación coincidieron en una preocupación que durante años ha permanecido naturalizada dentro de las redacciones: el desgaste físico y emocional no puede seguir considerándose parte inevitable del oficio periodístico.
Jornadas extensas, falta de descanso, presión permanente, hostigamiento en redes sociales, exposición a hechos traumáticos y riesgos físicos en zonas de cobertura forman parte de una realidad que afecta a quienes tienen la responsabilidad de informar. Las conversaciones desarrolladas durante el Festival abordaron esta problemática desde diferentes perspectivas, entre ellas la salud mental, la seguridad física y digital, la gestión de las redacciones y la defensa legal de los medios independientes.
Para el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), esta discusión resulta especialmente relevante porque pone sobre la mesa una dimensión esencial del ejercicio profesional: no puede existir un periodismo fuerte si quienes lo ejercen trabajan en condiciones que ponen en riesgo su salud, su integridad o su vida.
Uno de los planteamientos más contundentes fue el del periodista estadounidense Bruce Shapiro, director del Dart Center for Journalism and Trauma, quien señaló que el daño psicológico puede convertirse en una forma de censura silenciosa cuando impide que un periodista pueda continuar desarrollando su trabajo. Desde esta perspectiva, cuidar la salud mental de los reporteros no constituye un beneficio adicional, sino una condición para que la información pueda seguir circulando.
El llamado también apunta a modificar una cultura profesional que ha convertido el agotamiento, la urgencia permanente y la exposición al riesgo en símbolos de compromiso con el oficio. Shapiro planteó la importancia de incorporar pausas reales durante la jornada, limitar la conexión permanente a los dispositivos y aprender a reconocer las señales de estrés que pueden aparecer después de coberturas difíciles.
La salud mental tampoco puede quedar exclusivamente en manos del periodista. Durante el taller ‘Cuidar(se) para seguir informando’, Sofía Álvarez, de SembraMedia, advirtió que el desgaste se acumula cuando las organizaciones normalizan condiciones laborales insalubres y sostuvo que el burnout debe ser entendido como un problema colectivo que requiere respuestas desde las propias organizaciones periodísticas.
Esto implica construir redacciones en las que hablar de agotamiento, pedir ayuda o reconocer que una persona está desbordada no sea motivo de estigmatización. También supone que los medios adopten medidas concretas para redistribuir cargas de trabajo y reconocer las necesidades de salud mental de sus equipos.
La discusión sobre el cuidado se extiende además a la seguridad de los periodistas que trabajan en territorios de riesgo. En el Festival se planteó la necesidad de que las organizaciones cuenten con protocolos definidos antes de enviar a sus equipos a zonas donde puedan enfrentar amenazas, violencia, secuestro u otras situaciones que comprometan su integridad.
Entre las herramientas señaladas se encuentran las fichas de salida, los sistemas de comunicación y seguimiento durante las coberturas, dispositivos destinados exclusivamente al trabajo de campo y mecanismos para verificar la seguridad de los periodistas. La premisa es clara: la protección no puede depender de la improvisación cuando el riesgo ya está presente.
A esta realidad se suma la creciente dimensión digital de las amenazas. Las periodistas enfrentan, además, formas de acoso y violencia relacionadas específicamente con su condición de mujeres, lo que obliga a los medios a desarrollar medidas diferenciadas de prevención y protección.
Para el CPB, los planteamientos discutidos en el Festival Gabo constituyen una oportunidad para que el periodismo colombiano abra una conversación más profunda sobre las condiciones en las que se ejerce la profesión. La defensa de la libertad de prensa y del derecho a la información también pasa por defender a quienes hacen posible que esos derechos se ejerzan.
El periodismo no puede seguir construyéndose sobre la cultura del sacrificio permanente. Informar exige compromiso, rigor y responsabilidad, pero también requiere periodistas que puedan descansar, pedir ayuda, trabajar seguros y regresar a sus casas después de cada cobertura.
El CPB considera necesario que medios de comunicación, organizaciones periodísticas y periodistas incorporen la salud mental, la seguridad física y digital y la protección laboral como asuntos prioritarios de la agenda gremial.
Cuidar a quienes informan también es defender el periodismo.