18 Ago Nace fondo para colegas damnificados del terremoto
El CPB destaca la iniciativa de periodistas caleños para apoyar a colegas que perdieron sus viviendas, bienes y familiares durante la emergencia y llama a fortalecer la solidaridad gremial.
Mientras la ciudad de Cali enfrentaba las consecuencias del terremoto del pasado 10 de agosto, decenas de periodistas salieron a las calles para informar, acompañar a las familias afectadas y documentar una de las emergencias más graves que ha vivido la ciudad. Sin embargo, algunos de quienes estaban contando la tragedia también terminaron convirtiéndose en víctimas. Al menos 16 periodistas entre Cali y Tuluá han sido identificados como afectados por la emergencia, algunos perdieron sus viviendas y bienes materiales, mientras otros enfrentan la pérdida de familiares como consecuencia del terremoto.
Ante esta situación nació el Fondo de Periodistas, una iniciativa impulsada por la periodista Johana Quintero con el propósito de brindar apoyo económico y en especie a los colegas damnificados y contribuir a cubrir algunas de las necesidades que surgen después de una emergencia: vivienda, transporte, servicios básicos, electrodomésticos y otros gastos asociados a la reconstrucción de sus vidas.
Para el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), esta iniciativa representa una expresión concreta de solidaridad entre colegas y pone de presente una realidad que con frecuencia permanece invisible: quienes tienen la responsabilidad de informar durante una emergencia también pueden estar enfrentando, al mismo tiempo, pérdidas personales y familiares.
Los periodistas suelen estar entre los primeros profesionales que llegan a los lugares afectados por una tragedia. Desde allí transmiten información, buscan testimonios, acompañan a las comunidades y ayudan a documentar lo ocurrido. En muchas ocasiones, lo hacen mientras desconocen todavía cuál ha sido el impacto de la emergencia sobre sus propias familias o bienes.
Entre los casos conocidos está el del periodista Carlos Andrés Aponte, quien perdió a sus padres y a su sobrina de 11 años tras el colapso del complejo residencial Torres del Limonar. También está el de José Fernando Patiño, quien recibió la confirmación de la muerte de su padre después de horas de búsqueda entre los escombros.
El fondo surgió precisamente desde la experiencia de una periodista que conoce de primera mano lo que significa perderlo todo. Johana Quintero recordó que, después de perder su vivienda y su negocio en un incendio ocurrido en 2022, fueron sus propios colegas quienes se organizaron para ayudarla a reconstruir su vida. Ahora decidió devolver esa solidaridad a otros periodistas que atraviesan una situación similar.
Para el CPB, este gesto adquiere una dimensión gremial que va más allá de la ayuda económica. La solidaridad entre periodistas es también una forma de reconocer que detrás de cada reportero, camarógrafo, fotógrafo, productor o comunicador existe una persona y una familia que pueden resultar afectadas mientras cumple con su responsabilidad profesional.
La emergencia también plantea la necesidad de avanzar en una conversación más amplia sobre la protección integral de los periodistas en situaciones de desastre. La seguridad no puede limitarse al momento en que se realiza una cobertura. También debe contemplar la salud física y emocional, las condiciones laborales y el acompañamiento que reciben los profesionales cuando una emergencia termina afectando directamente sus vidas.
El CPB considera que iniciativas como el Fondo de Periodistas muestran la importancia de fortalecer las redes de apoyo dentro del gremio, especialmente en momentos en los que las circunstancias económicas y laborales hacen que muchos periodistas enfrenten las emergencias sin suficientes mecanismos de protección.
La propuesta busca identificar a los colegas afectados y entregar recursos para atender necesidades inmediatas y de mediano plazo. Las personas que quieran contribuir pueden hacerlo a través de los canales de donación divulgados por la iniciativa.
Más allá de la coyuntura, el llamado del CPB es a no olvidar a los periodistas una vez terminan las transmisiones y las primeras jornadas de cobertura. Quienes cuentan las historias de las emergencias también necesitan ser escuchados, acompañados y protegidos cuando la tragedia toca sus propias puertas.
La solidaridad entre colegas, en este caso, no es solamente un acto de generosidad. Es una expresión de unión gremial y una manera de reconocer que el periodismo se ejerce desde personas que, aun en medio de sus propias dificultades, continúan cumpliendo una función esencial para la sociedad.
El CPB expresa su solidaridad con los periodistas damnificados por el terremoto y destaca la iniciativa de sus colegas en Cali como un ejemplo de unión gremial en momentos de adversidad.