05 Sep La entrevista periodística: preguntar, escuchar y encontrar la historia
Prepararse, escuchar al entrevistado y saber cuándo cambiar el rumbo de la conversación son algunas de las claves para conseguir una entrevista que vaya más allá de las respuestas previsibles.
Una buena entrevista periodística no comienza cuando se enciende la grabadora. Comienza mucho antes, con la investigación, la preparación de las preguntas y la claridad sobre aquello que el periodista quiere descubrir. El objetivo no es simplemente obtener declaraciones, sino encontrar información, testimonios y perspectivas que permitan construir una historia de interés para la audiencia.
El trabajo del periodista español Jesús Calleja en Planeta Calleja puede servir como referencia para observar algunos de estos elementos. Aunque se trata de un formato televisivo y de entretenimiento, sus entrevistas se apoyan en objetivos claros, preguntas previamente formuladas, escenarios cuidadosamente escogidos y, especialmente, en la naturalidad de la conversación.
Para el periodismo, una de las primeras claves está en la preparación. Conocer previamente al entrevistado, su trayectoria, sus declaraciones anteriores y el contexto del tema permite formular preguntas más precisas y evitar aquellas respuestas que el entrevistado podría ofrecer de manera automática.
El cuestionario es una herramienta de trabajo, pero no debe convertirse en una camisa de fuerza. Una entrevista periodística puede tomar caminos diferentes a los previstos cuando aparece un dato nuevo, una contradicción, una experiencia personal o una respuesta que merece ser profundizada. El periodista debe estar preparado para abandonar momentáneamente su guion y repreguntar.
También resulta fundamental escuchar. En ocasiones, la pregunta más importante no está escrita previamente: surge de aquello que acaba de decir el entrevistado. Preguntar “¿por qué?”, “¿cómo ocurrió?”, “¿qué significa eso?”, “¿qué pasó después?” o pedir un ejemplo concreto puede llevar la conversación hacia información que no habría aparecido con un cuestionario rígido.
La naturalidad es otro elemento determinante. Una entrevista no tiene por qué sentirse como un interrogatorio. Establecer un ambiente de confianza puede favorecer que el entrevistado explique sus experiencias con mayor detalle y permita obtener respuestas menos previsibles. Esto no significa perder el rigor periodístico ni renunciar a las preguntas difíciles; significa entender que escuchar también forma parte del oficio.
El lugar donde se realiza la entrevista puede aportar igualmente información. En formatos audiovisuales, como Planeta Calleja, la elección de escenarios hace parte de la narrativa y permite mostrar al entrevistado en contextos diferentes al tradicional estudio de televisión. Para el periodismo, el entorno también puede aportar elementos descriptivos, testimonios y situaciones que complementen las palabras del protagonista.
Una entrevista eficaz tampoco termina necesariamente con la última pregunta del cuestionario. Conviene revisar las respuestas, comprobar nombres, fechas, cifras y afirmaciones relevantes, y contrastar aquellas declaraciones que puedan ser verificables. La conversación puede aportar la historia, pero la reportería y la verificación son las que permiten convertirla en información periodística.
En tiempos de entrevistas rápidas, declaraciones para redes sociales y contenidos generados en múltiples plataformas, recuperar el valor de la conversación periodística resulta especialmente importante. Una buena entrevista no se mide por el número de preguntas realizadas, sino por la capacidad del periodista para descubrir algo que el público necesita conocer.
Para el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), fortalecer las habilidades de entrevista hace parte de la formación permanente que requiere el ejercicio profesional. Preguntar mejor, escuchar con atención, investigar antes de conversar y verificar después son prácticas que contribuyen a un periodismo más riguroso y responsable.
La entrevista sigue siendo una de las herramientas fundamentales del periodismo. La tecnología puede facilitar la grabación, transmisión y publicación de una conversación, pero ninguna herramienta sustituye la capacidad del periodista para formular una buena pregunta, reconocer una respuesta relevante y, sobre todo, saber cuándo es necesario decir: “cuénteme un poco más sobre eso”.