08 Ago IA y periodismo: Europa abre un debate que Colombia no puede aplazar
Por: Martha Elena Lenis Plazas
Comunicadora social y periodista / Jefe de prensa del CPB
La inteligencia artificial ya hace parte de las redacciones y está transformando la manera en que los periodistas investigan, procesan y producen información. Transcribir entrevistas, traducir documentos, analizar grandes volúmenes de datos, generar imágenes o apoyar la elaboración de textos son algunas de las posibilidades que ofrecen estas herramientas. Pero su rápida expansión también plantea una pregunta que el periodismo colombiano deberá responder: ¿debe la audiencia saber cuándo y cómo intervino la inteligencia artificial en la producción de una información?
La discusión cobra especial relevancia con la entrada en aplicación, en agosto de 2026, de nuevas obligaciones de transparencia previstas en el Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea. La normativa contempla, entre otros aspectos, obligaciones para informar a las personas cuando interactúan con determinados sistemas de inteligencia artificial y establece requisitos de transparencia para ciertos contenidos generados o manipulados mediante estas tecnologías, incluidos determinados deepfakes y contenidos sintéticos relacionados con asuntos de interés público.
Para el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), esta experiencia europea representa una oportunidad para abrir en Colombia una discusión sobre el uso responsable de la inteligencia artificial en los medios de comunicación y sobre la necesidad de establecer criterios que permitan aprovechar sus beneficios sin poner en riesgo principios fundamentales del ejercicio periodístico como la verificación, la independencia editorial, la autoría, la transparencia y la confianza de las audiencias.
El desafío no consiste en prohibir la inteligencia artificial en las redacciones. Tampoco en considerar que una información pierde su valor por haber utilizado una herramienta tecnológica durante su elaboración. El verdadero reto está en determinar qué funciones puede asumir la IA, cuáles deben permanecer bajo responsabilidad directa del periodista y en qué circunstancias la audiencia debe conocer que una parte del contenido fue generada o modificada mediante estas tecnologías.
Una fotografía, un video, una voz o un texto producido artificialmente pueden alcanzar una apariencia de autenticidad suficiente para confundir a los ciudadanos y circular masivamente antes de que puedan ser verificados. En este escenario, la transparencia deja de ser únicamente un asunto regulatorio y se convierte en una herramienta fundamental para el periodismo.
Colombia ya ha comenzado a discutir el desarrollo responsable de la inteligencia artificial. El país cuenta con una Política Nacional de Inteligencia Artificial y se han planteado diferentes iniciativas para establecer principios y reglas frente al desarrollo y utilización de estas tecnologías. Sin embargo, el impacto específico de la IA sobre el ejercicio periodístico requiere una conversación particular que involucre a medios, periodistas, academia, autoridades, plataformas tecnológicas y ciudadanía.
Las redacciones colombianas tienen ante sí la oportunidad de avanzar en protocolos propios antes de que la tecnología avance más rápido que las reglas profesionales. Estos deberían contemplar, entre otros aspectos, la identificación de las herramientas utilizadas durante el proceso de producción periodística, la revisión humana de los contenidos, la verificación independiente de la información generada por sistemas de IA, criterios para identificar imágenes, audios y videos sintéticos, reglas sobre autoría y responsabilidad editorial y medidas para proteger información confidencial y fuentes periodísticas.
La capacitación también será determinante. Los periodistas necesitan comprender no solamente cómo utilizar estas herramientas, sino también sus limitaciones, sesgos, riesgos y posibilidades de error. Una herramienta de inteligencia artificial puede procesar información en segundos, pero no puede asumir la responsabilidad ética y profesional que implica publicar una noticia.
La regla debería ser clara: la inteligencia artificial puede asistir al periodista, pero no sustituir su responsabilidad frente a la sociedad.
Este principio adquiere especial importancia en un ecosistema informativo marcado por la desinformación, la circulación de contenidos manipulados y la velocidad con la que una información puede hacerse viral. En ese contexto, el periodismo profesional tiene una oportunidad para diferenciarse precisamente por aquello que una herramienta tecnológica no puede garantizar por sí sola: investigación, contraste de fuentes, contexto, criterio editorial y responsabilidad.
Informar a las audiencias cuando una imagen ha sido generada artificialmente, explicar el uso de determinadas herramientas o garantizar que un contenido producido con asistencia de IA haya pasado por revisión periodística no debería verse como una debilidad. Por el contrario, puede convertirse en una nueva expresión de transparencia y en un mecanismo para fortalecer la confianza en los medios.
La experiencia europea demuestra que el debate sobre inteligencia artificial ya pasó de la discusión tecnológica a la construcción de reglas. Colombia puede observar esa experiencia y avanzar en un modelo acorde con las características de su ecosistema de medios y con la realidad del ejercicio periodístico nacional.
Para el CPB, el desafío no es escoger entre periodismo e inteligencia artificial, es establecer las condiciones para que la tecnología contribuya al ejercicio profesional sin desplazar los principios que sustentan la información de calidad.
En la era de los contenidos sintéticos, la transparencia, la verificación y la responsabilidad editorial pueden convertirse precisamente en los principales activos del periodismo profesional. La inteligencia artificial puede cambiar la manera de hacer periodismo, pero la responsabilidad de garantizar que una información sea rigurosa, contextualizada y confiable seguirá siendo humana.